miércoles, 23 de noviembre de 2011

Rutas con encanto: Ruta Gótica II


 Rutas con encanto: RUTA GÓTICA II

(Esta Ruta ha sido diseñada para ser realizada por la Asociación Murcia en Bici,
no obstante cualquier persona que desee participar será bienvenida)

Continuación circunvalación a Murcia por caminos poco transitados pasando por cementerios de las distintas pedanías. Esta ruta también podría llamarse Monumental, pues se pasa por distintos monumentos declarados como bien de interés cultural.

FECHA Y HORA
Domingo, 27 de noviembre de 2011. 9:30 H.
 
SALIDA:
 Hospital General

ITINERARIO:
Salida desde Hospital General por mota del rio hacia el Llano de Brujas.
Se pasa por la Cueva, Monteagudo y se descansa en parque Los Polvorines, donde podemos tomar lo que cada uno lleve encima.
Por Cabezo de Torres a Churra. Por carril bici vial Costera Norte hacia Universidad y Guadalupe.

Vuelta a Murcia por camino del Molino y carril bici mota del río.

Durante el recorrido se podrán observar los siguientes monumentos:

Castillo de Larache: http://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=c,522,m,166&r=CeAP-2294-C_642_DETALLE_CENTRO

La fortaleza se sitúa sobre un pequeño cerro, de unos 100 m de diámetro, que le da una posición elevada sobre un territorio circundante eminentemente llano, por lo que ejerce un dominio visual en una gran extensión de campos hortícolas.

Todos los estudios coinciden en que estamos ante un palacio fortificado de origen islámico, vinculado a grandes explotaciones agropecuarias existentes en la huerta murciana, por lo que Larache podría estar relacionado con el castillo y el Castillejo de Monteagudo y otras edificaciones desaparecidas existentes en Cabezo de Torres y el Cabezo de Abajo. Se podrían fechar en torno a la segunda mitad del siglo XII, y estarían ligadas al esplendor de la taifa de Murcia por aquellas fechas.

ARQUITECTURA
Según el estudio realizado por Manzano Martínez sobre varias fortificaciones de la Región de Murcia, Larache tiene una planta cuadrangular compuesta por dos recintos amurallados concéntricos que reproducen uno dentro de otro esta figura geométrica con un espacio de unos dos metros.

El recinto interior es un cuadrado irregular cuyo lado oscila entre los 38 y los 40 metros. El acceso, hoy desaparecido, se realizaba a través de una puerta abierta en el lienzo meridional.
Sus muros se construyeron con tapial de argamasa levantados con módulos de unos 80 cms de altura, conservándose alzados medios de 6 y 7 metros hacia el exterior y unos dos metros al interior. Destaca el autor citado la ausencia total de torres que flanqueen los muros, lo que contrasta con el resto de fortificaciones de su contexto geográfico e histórico.

El recinto exterior o antemuralla abraza al anterior edificio, y también fue construido con tapial de argamasa. Presenta un muro de unos dos metros de grosor que tiene, en su base inferior, una especie de foso que lo separa poco más de otros dos metros del recinto interior. Al parecer los alzados que conserva corresponden al nivel de cimentación y se elevan entre 2 y 5 m dependiendo de la irregularidad del terreno.

Hasta recientes fechas fue dedicada a corral de ganado, por lo que su interior fue desmantelado. No obstante, en la actualidad se han acometido diferentes actuaciones destinadas a la rehabilitación del edificio, que ha mejorado considerablemente el grado de conservación de esta singular fortificación de la Huerta de Murcia.

HISTORIA
Su construcción respondía al recreo de los emires murcianos y otras tareas de carácter áulico (CORTESANAS) y privado. Así estos edificios, cuyo exponente más relevante es el Castillejo de Monteagudo, tienen sus orígenes en torno a la segunda mitad del siglo XII, cuando el emir de Murcia Ibn Mardanís resistía, con ayuda castellana, los envites de los ejércitos almohades que finalmente conquistarían el sureste peninsular y acabarían con la importante taifa mardanisí de Murcia.
           
No obstante, Manzano Martínez planteó una interesante hipótesis, estableciendo una cronología para la construcción de esta fortificación muy tardía, que se podría situar a finales del siglo XII e incluso a comienzos del XIII, tras el abandono del Castillejo de Monteagudo como residencia palatina de los emires murcianos. Y así Larache sería la morada de los gobernadores almohades o de los emires hudíes. Un carácter residencial que no acabaría con la incorporación del reino de Murcia a la Corona de Castilla en 1243, continuando con la función de mansión señorial, según Díaz Cassou, hasta los años finales del siglo XIX.

FOTOGRAFÍAS
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El edificio se construyó sobre una pequeña altura desde la que se controla buena parte de la planicie circundante y los fértiles campos de la vega del Segura. Por su estratégica situación se encuentra visualmente conectado con el castillo de Monteagudo, Larache, el núcleo urbano de Murcia, y otras importantes fortificaciones que vigilaban el mencionado cauce hídrico.

Actualmente este espectacular castillo-palacio está integrado en un campo de limoneros perteneciente a una propiedad privada, a la que se llega muy poco después de atravesar el núcleo urbano de la pedanía murciana de Monteagudo. Lo cierto es que la vía tradicional de acceso a la fortificación fue la antigua Senda de Granada, que conecta el sureste peninsular con la Andalucía oriental, así como el llamado Camino Viejo de Monteagudo, que comunicaba Orihuela con la ciudad de Murcia.

Se trata de un palacio fortificado de origen islámico que tradicionalmente se ha identificado con la residencia de Ibn Mardanís, el famoso rey musulmán de Murcia que resistió a los invasores almohades a mediados del siglo XII. Como han puesto de manifiesto varios autores, sería por tanto un edificio único dado su carácter intermedio en la evolución de la arquitectura hispanomusulmana, en concreto entre la califal-taifa y la nazarí. Su emplazamiento, dominando una gran explotación agrícola y espacios de recreo vinculados a la fortificación, relacionaría también esta construcción con la tradición áulica oriental.

ARQUITECTURA
Según el estudio realizado por el arqueólogo Manzano Martínez, el castillejo de Monteagudo se puede delimitar en dos recintos diferentes. El principal se inscribe en una planta cuadrangular cuyos muros se defienden con cinco torres en sus lados mayores y tres en sus menores. Estos torreones están escasamente separados entre sí, como corresponde a la tipología arquitectónica de las fortificaciones construidas en su contexto histórico y geográfico; es su característica más singular la disposición de los cubos de las esquinas en ángulo entrante en lugar de existir el común torreón de esquina.

Su interior encierra el palacio propiamente dicho, que se distribuyó en torno a un gran patio central. Sin embargo, patio, habitaciones, salas y otras dependencias se encuentran hoy desaparecidas tras haberse abierto en su interior una gran balsa de regadío a comienzos del siglo XX. No obstante, las excavaciones efectuadas por Sobrejano y las publicaciones realizadas por Torres Balbás antes de que esto sucediese, han permitido conocer una disposición palacial que conecta el edificio con la tradición cortesana omeya andalusí, cuyo desarrollo posterior daría lugar a elementos muy conocidos de La Alhambra, como el Salón de Embajadores o el Patio de los Leones.

El recinto exterior aparece como un sector estrictamente defensivo, que se adosa al sector suroeste del recinto principal. Sus muros aparecen torreados en los tres frentes que forman su planta.

Toda la fortificación fue construida con muros tapial de argamasa de excelente calidad, que va perdiendo grosor conforme ganan altura. Según Navarro Palazón, las estrellas de ocho puntas y un giro de 45 grados que aparecen grabadas en el estuco de uno de sus muros, revelan un esquema constructivo unitario que los alarifes siguieron durante las obras.

HISTORIA
La evolución de diversos trabajos determina que estamos probablemente ante el palacio del mítico Rey Lobo de las crónicas castellanas.

Ibn Mardanís, al frente de la taifa de Murcia se convirtió en el artífice de la resistencia hispanomusulmana a la inevitable invasión almohade a mediados del siglo XII. El boato y lujo que destacan los cronistas islámicos de esta importante corte del sureste peninsular, coinciden perfectamente con las estructuras edilicias del palacio así como del entorno, donde surgen diversos restos que podrían corresponder a una gran alberca y otros edificios como pabellones de recreo, huertos, jardines, etc. Sin embargo, un análisis más detallado, podría indicar que las dependencias palaciales se construyeron sobre una fortaleza ya existente, destinada al control del territorio durante los disturbios aparecidos por los enfrentamientos entre las diferentes taifas. Ésta, junto al castillo de Larache, podría eficazmente ejercer este cometido.

La fase de abandono coincide también con el fin de Ibn Mardanis. Precisamente, la crónica de al-Salá cuenta cómo, en 1170, durante una campaña bélica, las tropas almohades “se apoderaron del castillo de al-Fary, que era el lugar de recreo de Ibn Mardenix”.

FOTOGRAFÍAS
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CASTILLO DE MONTEAGUDO: http://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=c,371,a,153,m,1075&r=CeAP-643-PORTADA_CENTRO_AMPLIADO

El castillo está enclavado en un impresionante puntal rocoso que se eleva 149 m sobre el nivel del mar, por lo que domina toda la vega circundante, regada por el río Segura. Su estratégica situación y su singular disposición convierten a esta fortaleza en un hito fundamental en el amplio espacio que controla. A los pies del cerro se sitúa, actualmente, el núcleo urbano de la pedanía murciana de Monteagudo, situada en el borde septentrional de la Huerta.

Se llega al castillo desde Monteagudo. Desde allí, una carretera en regular estado conduce a los accesos del castillo, por lo que el vehículo se deja en un lugar habilitado para ello y al interior se sube a pie. Precisamente la última intervención restauradora se centró en buena parte en la adecuación de los accesos, eliminando los peligrosos y estableciendo otros que no fuesen agresivos para la correcta conservación del edificio.

El castillo de Monteagudo remonta sus orígenes a época islámica. Las primeras referencias documentales a esta fortificación indican su existencia hacia 1078-1079, cuando allí fue encarcelado el rey musulmán de Murcia Abderramán Ibn Tahir tras su destronamiento.
Las construcciones palaciales mardanisíes, como el Castillejo de Monteagudo, lo relacionan con el esplendor de la corte taifal murciana y la resistencia hispanomusulmana frente a los almohades durante la segunda mitad del siglo XII. No obstante, la trascendental fama que aún conserva le vendría con la incorporación del reino a la Corona de Castilla en 1243. Allí situó Alfonso X el Sabio su residencia murciana, y su pertenencia se vinculó ya a los monarcas castellanos. Precisamente, la pérdida del valle del Vinalopó y la vega baja del Segura a comienzos del siglo XIV, y su definitiva agregación al reino aragonés de Valencia, convertiría al castillo de Monteagudo en la principal fortificación de Castilla frente a la Corona de Aragón, vigilante secular del Camino Real que unía a Murcia con Orihuela.

Monteagudo se encuentra catalogado como Bien de Interés Cultural por la Disposición Adicional Segunda de la Ley 16/1985, de 25 de junio del Patrimonio Histórico Español.

ARQUITECTURA
En uno de los más recientes estudios realizados sobre el castillo de Monteagudo, el arqueólogo Manzano Martínez delimitó las estructuras arquitectónicas existentes en dos espacios amurallados concéntricos que se sitúan en la cima del cerro donde quedó enclavada la fortaleza.

El recinto superior ocupa la parte más alta del puntal rocoso con una planta rectangular jalonada de torreones cúbicos que defienden los muros y ayudan a su solidez estructural a modo de contrafuertes dada la irregularidad del terreno, ocupando una superficie aproximada de unos 50 m por 25 m. A su vez este edificio quedaría subdividido en otros dos sectores bien diferenciados: por un lado la plaza de armas, donde hoy se sitúa una monumental imagen del Sagrado Corazón de Jesús, y por otro, un espacio situado al norte donde serían ubicadas una serie de estancias y dependencias así como el acceso a este recinto, parcialmente destruido pero que presenta la espectacularidad de su vano con un típico arco de herradura. Como elemento característico surgen, en las esquinas de este cuerpo, la disposición de las torres en ángulo entrante en lugar de las comunes torres de esquinas existentes en otras fortificaciones.

El recinto inferior se extendería principalmente en el sector nororiental del cerro, y está compuesto por un cinto amurallado cuyas torres también se situaron muy próximas entre sí, dándole un aspecto semejante a otras fortificaciones de su contexto histórico y geográfico. Para acceder a este espacio había que sortear una serie de puertas en recodo y pasillos dominados por diferentes torreones que guardaban perfectamente el halo de inexpugnabilidad de la fortaleza. Destaca también en este sector un torreón relacionado con una sima desde la que se abastecía de agua la guarnición del castillo.

En líneas generales, el conjunto del edificio fue construido utilizando un tapial de argamasa de excelente calidad, con encofrados modulares de unos 80 cms de altura. No obstante, en algunos tramos determinados se utilizó el ladrillo, tanto en muros como en zócalos.

HISTORIA
Hace algunos años, el mencionado arqueólogo Manzano Martínez planteó una interesante hipótesis de poblamiento en la Vega Baja del Segura durante los primeros doscientos años de ocupación islámica; es decir, antes de la fundación de la ciudad de Murcia. Así estableció la existencia de dos núcleos fortificados a uno y otro lado del valle, uno al norte en Monteagudo y otro al sur en Verdolay. No obstante, la creación Murcia difuminaría esta delimitación, convirtiendo al castillo de Monteagudo en una fortificación ligada a las defensas urbanas de la nueva ciudad.

La inclusión de Orihuela en la taifa de Denia convirtió hacia la primera mitad del siglo XI a Monteagudo en la vanguardia fortificada del reino musulmán de Murcia en su frontera noreste. Ya el poeta Hazim al-Qartayanni, en su Qasida maqsura, escrita a comienzos del siglo XII, canta la verticalidad de la fortaleza contrastando con la gran planicie de la Vega del Segura.

La importancia que cobró la taifa murciana durante el periodo mardanisí, a mediados del siglo XII, fue paralela a la de esta fortificación, que era sin duda el castillo más impresionante en el área murciana cuando el reino de Murcia fue incorporado a la Corona de Castilla en 1243. Por tanto, Alfonso X el Sabio haría de él su residencia durante sus estancias en la ciudad, tal y como refleja la documentación bajomedieval. Las labores intelectuales del monarca han llevado a algunos autores a destacar la importancia cultural de Monteagudo durante estos años.

El castillo, el cercano Castillejo y la también próxima fortaleza de Larache constituyeron la concesión más importante de los repartimientos efectuados en la huerta de Murcia durante la segunda mitad del siglo XIII. Todos ellos fueron entregados por el rey Sabio como donadío a su esposa doña Violante, y así pasaría también a doña María de Molina.

A comienzos del siglo siguiente, tras el conflicto entre Castilla y Aragón, el valle del Vinalopó y parte de la Vega Baja del Segura quedaron incorporados al reino de Valencia, y por lo tanto el castillo de Monteagudo se convirtió en el puntal defensivo del reino castellano de Murcia frente a la futura Gobernación de Orihuela. Protagonista de diversos hechos de armas durante la Baja Edad Media, la fortaleza aún conservaba su importancia militar durante del siglo XVI, cuando es citada en las Relaciones de Felipe II. No obstante su relevancia estratégica había perdido interés conforme se diluían las actividades bélicas fronterizas entre el reino de Murcia y el de Valencia.

FOTOGRAFÍAS
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MONASTERIO DE LOS JERÓNIMOS EN GUADALUPE
Junto a la pedanía murciana de La Ñora se levanta el monasterio de los Jerónimos, a veces llamado el Escorial murciano, de la primera mitad del siglo XVIII, construido según las trazas del fraile arquitecto fray Antonio de San José.

Es obra de grandes proporciones con gran desnudez decorativa en el exterior de la parte baja que contrasta con la rica disposición del segundo cuerpo. La iglesia tiene una cúpula poligonal y se muestra al exterior con unas robustas columnas en las esquinas y una gran linterna. Su interior tiene una decoración rica de figuras en relieve de los Padres de la Iglesia, ventanales, y un anillo con figuras de niños.

La iglesia se utiliza para la celebración de numerosos actos académicos, en relación con el actual uso del conjunto, además de religiosos y culturales.

Curiosidades
El pimiento para pimentón fue introducido en España, procedente del nuevo mundo, por Cristóbal Colón, en 1493, y ofrendado a los Reyes Católicos en el Monasterio de Guadalupe. Probablemente fueron los monjes Jerónimos de este Monasterio los que extendieron el cultivo por cada uno de sus conventos, llegando así al monasterio de Yuste, en la comarca de la Vera, desde dónde pasó al monasterio de esta orden en Murcia, de cuyo nombre proviene la identificación de la cáscada seca de pimiento con el sinónimo de "Ñora". Esto dio lugar, con el paso de los años, a que en España hubiese dos importantes zonas pimentoneras, la comarca de la Vera y la Región de Murcia.

Titularidad: Diócesis de Cartagena.

Grado de protección: 1-BIC.

Periodo: Las obras abarcan desde 1705 hasta 1738.

Estilo: Barroco.

Arquitecto: Fray Antonio de San José.


ARQUITECTURA
La construcción del complejo monástico se concibe para disponerse en torno a dos claustros, uno de los cuales nunca llego a ejecutarse, aún así es una construcción de imponentes dimensiones que siempre se ha contemplado desde la distancia como una singularidad en mitad de la feraz huerta murciana, por desgracia cada día va perdiendo más protagonismo como edificio de referencia, rodeado de urbanizaciones en el entorno.

Al exterior se encuentra con la mayor parte de los recubrimientos desaparecidos, especialmente en la zona de entrada a lo que fue clausura y a la iglesia, viéndose actualmente el ladrillo al descubierto, aunque aún conserva restos de los artísticos estucos de recubrimiento en las fachadas este y sur, con decoraciones barrocas en tonos blanco y almagra, que de no frenar su deterioro se perderán definitivamente.
El monasterio cuenta con tres plantas:
Planta baja, rodea al espectacular claustro barroco, muy decorado con elementos similares en su inspiración a las yeserías del interior de la iglesia. Tiene techos abovedados y arcos, actualmente con ventanas acristaladas. Se comunica con la siguiente planta mediante tres escaleras, destaca la del ala suroeste del claustro según la tipología de escalera imperial y también muy decorada en su frontal con el mismo estilo del resto de decoraciones. En esta planta estaría situado el Refectorio y la Sala Capitular.

La planta primera estaba destinada a las celdas, y también está abovedada. Tiene balcones hacia el claustro.

La planta segunda es de menor altura y estaba destinada a dormitorio de los novicios.

La Iglesia está situada en el lado noroeste del claustro. Consta de planta basilical de tres naves con cuatro tramos precedida de un nártex. El crucero está cubierto por una cúpula octogonal sobre tambor, con ventanas entre pilastras y rematada por una linterna rodeada de pilastras de sección semicircular.

La decoración de los muros y bóvedas alterna las yeserías figurativas y de rocallas con la pintura mural, todas de carácter barroco y que se da por fechada en su mayor parte entre 1720 y 1740, obra atribuida al artífice José Balaguer, quien anteriormente había realizado la labra de la fachada y las yeserías interiores de La Merced de Murcia.

En los cascos de las bóvedas aparecen figuras de los Padres de la Iglesia oriental y occidental y en el anillo se colocan rítmicamente parejas de niños. En las pechinas están representados los cuatro evangelistas con sus símbolos.

El resto de la iglesia está realizado en materiales pobres, ladrillo y tapial principalmente. Se mezclan elementos geométricos con la exuberante decoración, en los marcos de las ventanas se crea un copete decorado como si de unas rocallas se tratase.

En los muros se mezclan relieves de distintos motivos de yesería con pinturas de pan de oro lineales y guirnaldas. Toda la ornamentación se realza con el color azul y albero. En las cornisas aparece también una seriación de policromías.

El coro, ubicado a los pies de la iglesia, se levanta sobre un arco carpanel, habiendo perdido parte de la bóveda al haber sido colocada en época posterior una cancela o portal de obra bajo una cuarta parte de la misma.

El exterior es de una gran desnudez decorativa, que se veía enriquecida con los estucos de recubrimiento desaparecidos, aunque la fachada crea en el segundo cuerpo unos planos cóncavos que contrastan con la disposición cúbica del edificio. Actualmente se ve la construcción desnuda, realizada en ladrillo.
Las torres gemelas están divididas en dos cuerpos de planta cuadrada y un tercero que presenta menor altura de planta octogonal con contrafuertes y cubierta cupuliforme.
El retablo es de posterior ejecución (1780). Se trata de una obra de transición entre el barroco y el clasicismo formal, ha perdido algunos elementos originales y tiene como guía la fachada de la catedral de Murcia.

Con motivo de la reciente restauración del interior de la iglesia, se han descubierto en las bóvedas de las capillas laterales una sencilla decoración en tonos azules de estilo barroco, que ha sido rescatada, así como en las dos capillas próximas al crucero del lado del evangelio, que según la iconografía aparecida corresponden a la Dolorosa y a San José, donde la decoración cobra carácter rococó, jugando con la plata corlada y una pintura mucho más elaborada.

Además de Fray Antonio de San José aparecen otros artistas: Un portugués, sin consignar su nombre; Balaguer, escultor de los modillones del coro; D. Manuel, pintor de los cuadros que presidían los altares de la iglesia; Juan Gracia, pintor de siete capillas y el altar mayor; Fray Diego Francés, finales del siglo XVIII, se le atribuye la mayor parte de las imágenes que adornaban la iglesia.

A partir de esta fecha los monjes reciben donaciones que enriquecen el convento.

HISTORIA
El monasterio de los Jerónimos de Guadalupe (Murcia)

La Orden Jerónima ha tenido en la Región de Murcia dos conventos: El Hospicio de Caravaca, fundado en 1581, que subsistió hasta la desamortización y el Monasterio de Los Jerónimos, a 4 Km. de la ciudad de Murcia.

 Historia
1443 y 1444. El Deán Don Alfonso de Oña quiso establecer a Los Jerónimos y compró haciendas en Puebla de Soto. Su muerte se lo impidió.

1574 y 1578. Don Alonso de Vozmediano y Arróniz legó sus bienes a la Orden Jerónima para fundar un monasterio. Reina Carlos I.

1648. Se traslada a causa de las riadas. Reinado de Felipe IV.

1702. Empieza la construcción del nuevo monasterio. El obispo Belluga instala a los monjes. Reinado de Felipe V.

1714 y 1716. Siendo prior Fray Diego de S. Francisco continúan las obras. El obispo de la ciudad Don Luis Belluga dona una imagen de San Félix para colocar en el pecho una reliquia del santo. La reliquia está en la iglesia parroquial de la Ñora.

1719. Se consigna el nombre de Fray Antonio de San José, director de la obra y realizador del proyecto, imitación de San Lorenzo de El Escorial. La obra acabada es una cuarta parte del edificio concebido por Fray Antonio.

1 de Febrero de 1738 se inaugura el conjunto, convento e iglesia por el obispo Tomás J. de Montes. El monasterio estaba acabado antes que la iglesia.
1835. La Desamortización lo desposeyó de sus bienes y dispersó a sus moradores. Entró en una fase de abandono aunque el edificio se aprovechó para asilados de la Misericordia. El obispo Landeira consiguió la cesión del conjunto para la mitra de Cartagena pero no pudo ser habitada por la orden de San Jerónimo, ya desaparecida.

1878. Durante el reinado de Alfonso XII, el obispo Alguacil lo cedió a los jesuitas que lo han usufructuado durante un siglo aproximadamente.

1936-39. Durante la Guerra Civil fue ocupado y el ejército del aire lo utilizó como cuartel de instrucción.

1940. Vuelve a manos de los Jesuitas que lo utilizan como casa de Ejercicios Espirituales, noviciado de la compañía y Escuela de Maestría Industrial.

h.1970. Tras la marcha de los jesuitas se encargan del convento las monjas de las Esclavas de Cristo.

Desde 1996 está cedido por el Obispo de Cartagena a la Fundación Universitaria San Antonio para la ubicación de la Universidad Católica del mismo nombre, encomendándole su gobierno y gestión.

PERSONAJES
Alonso Vozmediano de Arróniz. Capitán General de Bujía (al este de Argel) cuando la conquista de Orán por Cisneros. En 1520 fue uno de los diez regidores del Concejo. Fundó un mayorazgo en la Ñora y, por testamento otorgado en 1579, dejó a la Orden de San Jerónimo la mitad de ese lugar, con la obligación de fundar un monasterio y una iglesia, en la cual dispuso su enterramiento.

Cardenal Belluga. Luis Belluga y Moncada, nacido en Motril, reino de Granada, en 30 de noviembre de 1662, y fallecido en Roma, en 26 de febrero de 1743. Es una de las personalidades españolas más relevantes en la transición europea del Barroco a la Ilustración. Fue Obispo de Cartagena durante dieciocho años (1705-1723); Presidente de la Junta de Murcia durante la Guerra de Sucesión; último virrey de Valencia (con sede en Orihuela); miembro destacado de la Junta para la Reforma Eclesiástica en los extensos dominios españoles, siendo coautor de la Bula Bellugana; prefecto de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide; teólogo, canonista y abogado relevante, y por ello asesor de cinco papas. Autor de más de medio centenar de publicaciones impresas en latín, español e italiano. Siendo Obispo, instala a los monjes (Reinado de Felipe V) y dona una imagen de San Félix para colocar en el pecho una reliquia del santo. La reliquia está en la iglesia parroquial de la Ñora.

Fray Antonio de San José. Religioso jerónimo, a la par que arquitecto e ingeniero, estuvo vinculado a la mayor parte de las empresas de arquitectura, tanto religiosa como civil, en el primer tercio del siglo XVIII. Se puede considerar el director de la obra y realizador del proyecto del Monasterio de los Jerónimos, imitación de San Lorenzo de El Escorial.
D. José Marín y Lamas. Racionero entero de la Santa Iglesia Cartaginense y Fiel Mayor de Granos de la Catedral. Atendió al aderezo y embellecimiento del recinto, para donde encargó y costeó en 1755 la efigie del Santo titular, San Pedro, al renombrado Francisco Salzillo.

OBRAS
El retablo puede fecharse en torno a la década de 1780. Se trata de una obra de transición entre el barroco y el clasicismo formal, aunque ha perdido algunos elementos originales y tiene como guía la fachada de la Catedral de Murcia.

En la hornacina central se situó el grupo escultórico de San Pedro y Jesús; en los paramentos laterales, San Jerónimo y Santa Inés de Montepulciano, y en el ático, la Virgen flanqueada por dos ángeles. El banco incorpora atributos del titular de la iglesia (tiara, llaves y cruz papal), entre otros.

La decoración se concentra en determinados puntos de la estructura y es en el banco en donde adquiere mayor relevancia. Se combinan motivos de diversos carácter como animales fantásticos, elementos arquitectónicos y vegetales, jarrones, etc.

Entre las obras de arte contaba con:

Escultura de San Jerónimo penitente, obra de Salzillo, costeada por el canónigo Marín y Lamas. Llega al monasterio en 1758. Hoy se encuentra en el Museo de la Catedral.

Dolorosa atribuida al mismo autor, actualmente en una colección privada.

Órgano trasladado a la iglesia de San Agustín.

Imagen de la Inmaculada.

Cristo de las Ánimas, atribuido como la anterior a Salzillo y un San Roque del taller del mismo.

Dos ángeles arrodillados ante un crucifijo.

Numerosos cuadros y una imagen de San Antonio, reubicados en la catedral.
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RUEDA DE LA ÑORA
El monumento en sí, que tiene la consideración de BIC e incluye un largo acueducto, tiene su origen a principios del siglo XV, cuando Mencía de Cervatos, señora de Javali, mandó instalar una “añora” en el lugar, entonces conocido como Tomillate y constituido por tierras sin cultivar. Luego, por herencia de Alonso Vozmediano de Arróniz, pasó a los monjes jerónimos, que aprovecharon para ampliar y mejorar los regadíos en la zona.
http://enunlugardelahuerta.blogspot.com/2011/01/la-rueda-de-la-nora.html

Los primeros documentos que se tienen sobre la construcción de la Rueda de la Ñora datan de 22 de diciembre de 1399 en que Lope Pérez Dávalos, adelantado mayor del Reino de Murcia, por su hermano Ruy Pérez Dávalos, se presentó ante el Concejo y expuso "que bien sabían de cómo avía mercado e comprado
la heredat e avia mester en la acequia mayor de Aljufia una añora para regar dicho concejo e oficiales e
NORIA Y ACUEDUCTO DE LA ÑORA

FOTOGRAFÍAS
http://www.huermur.es/web/index.php?option=com_phocagallery&view=category&id=11&Itemid=218
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CEMENTERIO NUESTRO PADRE JESÚS
Miradas didácticas a la muerte y los cementerios: Capítulo 7. El cementerio de Nuestro Padre Jesús de Murcia, página 129

http://www.carm.es/web/servlet/integra.servlets.BlobNoContenido?IDCONTENIDO=3814&TABLA=PUBLICACIONES_TEXTO&IDTIPO=246&RASTRO=c943$m4331,4330&CAMPOCLAVE=IDTEXTO&VALORCLAVE=504&CAMPOIMAGEN=TEXTO&ARCHIVO=Miradas+did%E1cticas+a+la+muerte+y+los+cementerios+(1).pdf

La portada monumental del arquitecto Pedro Cerdán Martínez: memoria y planos originales del proyecto para el Cementerio de Murcia.


DISTANCIA
35 Kilómetros ida y vuelta.

DURACIÓN
2:30 Horas pedaleando ida y vuelta
2 Horas de refrigerio y visitas

DIFICULTAD FÍSICA
Fácil, casi siempre llaneando.

DIFICULTAD TECNICA
Baja, carreteras y/o caminos asfaltados o sin asfaltar con buen firme.

COSTE
Gratuito, cada uno se llevara lo que quiera tomar en la parada.

INSCRIPCIONES
No
ENLACE A LA RUTA EN INTERNET

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