viernes, 5 de junio de 2026

Camino del Cid en bici 2026 (2ª Etapa)

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Salida de Burgos

2.ª Etapa – 16 de abril de 2026 / Burgos / Santo Domingo de Silos (107,01 km)

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Escultura del Cid en Cardeñajimeno

Poblaciones por las que paso: 

Cardeñajimeno
San Pedro de Cárdeña (C. 209)
Carcedo,
Modúbar de San Cebrián
Los Ausines
Revilla del Campo
Paúles de Lara
Lara de los Infantes
Quintanilla de las Viñas
Cubillejo de Lara
Cubillo del César
Cuevas de San Clemente
Mecerreyes
Covarrubias
Retuerta
Santibáñez del Val
Santo Domingo de Silos.

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Mural en Cardeñajimeno

//Mandad recoger la tienda e vayamos privado,   
en San Pedro de Cardena í nos cante el gallo;  
veremos vuestra mugier, menbrada fija d`algo//

Alojamiento:

Albergue de peregrinos (Burgos)

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Mural en cardeñajimeno

Datos de la etapa:

• Km. Etapa: 107,01
• Km. Total: 139,48
• Tiempo en movimiento: 8 h 50 m
• Tiempo total etapa: 11 h 53 m
• Velocidad media: 12,7 km/h
• Velocidad máxima: 50,8 km/h
• Desnivel acumulado + 1.119 m
• Desnivel acumulado – 996 m
• Altitud máxima: 1.100 m
• Altitud mínima: 848 m

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Señalización

Ver itinerario:

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Mantenimiento de aerogeneradores

Bien temprano empiezo a desperezarme con el ya clásico soniquete de las bolsas de plástico y las cremalleras, un clásico inevitable en los albergues de peregrinos. Me levanto organizando todo el equipaje y, una vez listo, lo bajo para montarlo en la bicicleta. Tras despedirme de los hospitaleros, emprendo la marcha.

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Área recreativa de Los Ausines

Nada más arrancar y antes de abandonar Burgos, paro en un bar para tomar un buen desayuno. Ahora sí, con las pilas cargadas, me siento con energía para afrontar la exigente etapa que me espera. Salgo de la ciudad pedaleando cómodamente por un carril bici que, en muchos tramos, avanza paralelo a la carretera BU-800, en una mañana muy fría y envuelta en una densa niebla.

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Puente romano de Los Ausines

Tras rodar unos 8 kilómetros llego a Cardeñajimeno. Las calles están desiertas, salvo por un operario de la limpieza que me confirma que hasta media mañana no abrirá ningún comercio. Aprovecho para recorrer el pueblo y fotografiar unos murales y una escultura dedicada al Cid.

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Área recreativa de Los Ausines

Sigo camino y, afortunadamente, el frío y la niebla van abriendo paso a una mañana espléndida. Abandono temporalmente el carril bici para visitar el Monasterio de San Pedro de Cárdeña. Lamentablemente, no puedo ver más que los exteriores al estar todo cerrado, lo que me impide sellar el salvoconducto, ya sea de forma física o digital. Para colmo, un marcado contraluz me fastidia las fotos, impidiéndome sacar alguna toma que merezca la pena.

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Los Ausines

Retomo la marcha por el mismo carril bici hasta llegar a Carcedo. Recorro el lugar sin encontrar nada de especial interés, así que pregunto a la única persona con la que me cruzo. Me indica que para sellar debo acercarme a la gasolinera y, efectivamente, allí me ponen el cuño sin problemas.

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Puente romano

A partir de este punto se termina el carril bici y toca afrontar el asfalto de la carretera BU-8011. Sin embargo, a los pocos metros veo una indicación que apunta hacia una pista de tierra en dirección a Modúbar de San Cebrián. Sin dudarlo, decido desviarme por ella a ver qué pasa... Al final, la aventura dura poco: tras pedalear un par de kilómetros llego a un cruce de caminos sin ninguna señalización hacia Modúbar, por lo que me veo obligado a dar la vuelta.

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Plaza de la Iglesia. Los Ausines

De regreso en la carretera compruebo que el error ha sido completamente mío; la indicación no era para Modúbar de San Cebrián, sino para Modúbar de la Cuesta. ¡Un despiste imperdonable!

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Señalización Camino del Cid

Tras este pequeño contratiempo alcanzo Los Ausines. Recorro la población para fotografiar un precioso puente medieval y su lavadero. A la salida, en el barrio de San Juan, fotografío una fuente con bomba manual de agua y una señal de tráfico del Camino del Cid. Para rematar, en el barrio de Sopeña capto un antiguo molino y aprovecho para sellar el salvoconducto.

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Plaza del Molino. Modúbar de San Cebrián

Los siguientes kilómetros los recorro por la carretera BU-P-8012 en compañía de otro ciclista. Avanzamos en paralelo al Camino Natural Santander-Mediterráneo (la Vía Verde). Decido rodar por el asfalto porque resulta infinitamente más cómodo avanzar por una carretera firme y sin apenas tráfico que por un sendero lleno de piedras, por mucha Vía Verde que sea. Llegamos a Revilla del Campo, el pueblo de mi acompañante, quien amablemente me muestra un pequeño puente medieval, un potro de herrar y el lavadero local, del que me cuenta guardar muy buenos recuerdos. Antes de despedirme, sello el salvoconducto en el único bar del pueblo.

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Potro de herrar. Revilla del Campo

Ya en solitario, continúo hacia Paúles de Lara. En este punto la Vía Verde se distancia de la carretera, pero decido mantenerme en el asfalto por pura comodidad. Al llegar a Paúles doy una vuelta por sus calles; no hay grandes monumentos, pero al preguntar a los vecinos me indican que bajando hacia la Vía Verde se encuentran los lavaderos. Me acerco hasta allí para fotografiarlos antes de continuar.

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Puente medieval. Revilla del Campo

Tras pedalear unos kilómetros por la Vía Verde acabo desistiendo. Rodar entre piedras sueltas, bancos de arena y un sinfín de baches se vuelve insoportable. Diviso una pequeña carretera y me desvío hacia Aceña de Lara con la esperanza de encontrar un tramo asfaltado continuo, pero al ver que la vía no tiene salida, me toca retroceder de nuevo al camino de tierra. Por suerte, poco después localizo otra carretera a la derecha y me lanzo a ella para ver si me guía hasta Lara de los Infantes.

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Vía Verde entre Paúles de Lara y Lara de los Infantes

Efectivamente, la carretera va en la dirección correcta, pero tras un par de kilómetros me percato de un detalle alarmante: ¡no llevo la riñonera con la documentación, el dinero y la cámara de fotos! En alguna parada previa para quitarme el cortavientos se me tuvo que caer sin darme cuenta, y no lo he notado hasta que he querido volver a disparar una foto. Toca dar la vuelta a contrarreloj desandando mis pasos. Tras unos kilómetros de angustia, veo a lo lejos a un senderista que la lleva en sus manos; me explica que estaba buscando algún número de teléfono de contacto y que incluso había llamado a su mujer, que es policía, para saber cómo proceder. Me ofrece comprobar si falta algo, pero le aseguro que no es necesario y me despido enormemente agradecido.

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“Los Siete Infantes de Lara” Lara de los Infantes

Con el susto aún en el cuerpo, continúo la etapa por la BU-P-8012 hasta desviarme por la BU-V-8207, que me introduce en Lara de los Infantes. Recorro la localidad y fotografío la sede de la Asociación Recreativo Cultural “Los Siete Infantes de Lara” junto a un pilón, y poco más. Salgo del pueblo para enlazar de nuevo con la BU-V-8207.

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Panorámica de Lara de los Infantes

Siguiendo esta ruta alcanzo Quintanilla de las Viñas. Justo antes de entrar inmortalizo su lavadero y, ya dentro del núcleo urbano, fotografío un potro de herrar situado junto al parque infantil.

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Potro de herrar. Quintanilla de las Viñas

A continuación, enlazo con una pequeña carretera que no logro identificar en el mapa hasta las puertas de Cubillejo de Lara. Allí aprovecho una zona de picnic para hacer unas fotos y descubro que, en un camino situado un poco más abajo, se esconde otro lavadero que, por supuesto, no dejo sin fotografiar.

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Saliendo de Quintanilla de las Viñas

Prosigo por el mismo vial, que ahora descubro que se trata del Camino Real. Tras unos kilómetros me planto en Cubillo del César; recorro el pueblo, hago unas fotos de su ermita y, justo detrás de esta, localizo un nuevo lavadero que sumo a mi colección fotográfica.

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Cubillo del Cesar

Continúo la marcha por el mismo camino durante varios kilómetros hasta entrar en Cuevas de San Clemente. Como ya es costumbre, me dispongo a recorrer sus calles. Recordaba haber fotografiado un lavadero aquí hace unos años, pero al preguntar a un vecino me asegura rotundamente que allí no hay ninguno, indicándome además la dirección hacia Mecerreyes. Sin embargo, a los pocos metros me doy cuenta de que voy en sentido contrario; doy la vuelta y consulto a una señora, quien me corrige la ruta y me confirma que, precisamente a la salida del pueblo, están los lavaderos que buscaba. Con el itinerario corregido y los lavaderos localizados, les hago las fotos de rigor y reanudo la marcha.

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Ermita de Cubillo del César

Avanzo ahora por la carretera BU-901 en dirección a Mecerreyes, no sin antes coronar el puerto del Alto del Cirigüeño, a 1.122 metros de altitud. Superado este reto, entro en la población y me dedico a recorrerla para fotografiar una fantástica serie de esculturas repartidas por cualquier rincón; algunas son muy ingeniosas y otras realmente impresionantes, como la dedicada al Cid a la salida del pueblo. También localizo y retrato un par de lavaderos más.

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Alto de El Cirigüeño

Dejo atrás Mecerreyes siguiendo la misma BU-901. Tras siete kilómetros de pedaleo llego a Covarrubias. Lo primero que hago es acudir a sellar el salvoconducto para luego perderme por sus calles visitando sus rincones más emblemáticos; cruzar su puente medieval a la salida es un auténtico espectáculo visual.

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Esculturas en Mecerreyes

Continúo por la BU-901 hasta Retuerta. Nada más entrar me topó con un "Rollo de Justicia" o "Picota", que fotografío de inmediato antes de recorrer el resto del pueblo y retratar, entre otras cosas, su lavadero.

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El Cid. Mecerreyes

La etapa sigue endureciéndose por la misma BU-901, enfrentándome a fuertes subidas hasta coronar el Alto de Peña Alta, a 1.078 metros. Desde allí me desvío por la BU-911 en dirección a Santibáñez del Val. No encuentro nada de especial interés en el casco urbano; el gran atractivo es la ermita de Santa Cecilia, pero al ver que el acceso es por un camino excesivamente pedregoso, prefiero dar la vuelta y regresar a la BU-901, que me llevará directo a Santo Domingo de Silos, ya a muy pocos kilómetros.

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Plaza Mayor de Covarrubias

Por fin corono la meta en Santo Domingo de Silos. Lo primero que hago es dirigirme al monasterio para solicitar alojamiento en el albergue, ya que me ha sido imposible contactar con ellos por teléfono en todo el día. En ese instante los monjes se encuentran en mitad de los cantos gregorianos y me toca esperar a que terminen; una espera que no me importa en absoluto, pues es una auténtica delicia escucharlos. Finalizada la misa, hablo con el monje encargado, quien me cita en la puerta del albergue en unos minutos. Llega puntual, me da todas las indicaciones para la estancia y la salida, y nos despedimos.

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Botería Moneo. Covarrubias

Toca el ritual de siempre: organizar el equipaje, una buena ducha y lavar la ropa a mano. Salgo a cenar algo rápido y, como ya se ha hecho muy tarde, regreso directo al albergue. No he tenido tiempo para el turismo ni para las fotos; he llegado casi a las ocho de la tarde, completamente agotado tras exprimir el cuerpo en una jornada de 107 kilómetros salpicada de continuos y durísimos repechos.

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"Rollo de Justicia" o "Picota" Retuerta

Después de una etapa tan exigente, ahora, ya mucho más relajado y tranquilo, saboreando un buen café, escribo estas notas.

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Panorámica. Retuerta

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Alto de Peña Alta 1.078 m

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“Grandes Cenas Cicloviajeras"

VER 1ª ETAPA |

VER 3ª ETAPA 


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