Poblaciones de paso:
Linares de Mora (17,9 km)
Mosqueruela (16,9 km)
La Pobla del Ballestar (24,2 km)
La Iglesuela del Cid (2,7 km)
Datos de la etapa:
Km. Etapa: 68,42
Km. Total: 1.328,32
Tiempo en movimiento: 6 h 31 m
Tiempo total etapa: 8 h 59 m
Velocidad media: 13,9 km/h
Velocidad máxima: 43,1 km/h
Desnivel acumulado: +1.454 m / -1.180 m
Altitud máxima: 1.670 m
Altitud mínima: 933 m
Sobre las 6:30 h ya estoy organizando el equipaje. Nada sorprendente, como de costumbre. Una vez preparado todo, lo bajo a recepción y lo voy montando en la bici mientras hago tiempo para que abran la cafetería. En cuanto abren, me tomo un café con leche y una tostada con aceite, y acto seguido, emprendo la marcha.
Salgo de la población por la carretera A-1701 y, nada más empezar, me recibe un repecho tremendo. Pero bueno, es lo que hay. A ver cómo se da la mañana con la posible subida a los puertos que creo que me esperan. Tras rodar unos siete kilómetros —en los que es verdad que he tenido que superar un par de repechos, pero nada que no se consiga con un poco de esfuerzo—, veo por el camino el árbol monumental Pino San Bernabé.
Entro en Nogueruelas, donde documento un par de lavaderos, veo el ayuntamiento y el parque micológico, y aprovecho para sellar el salvoconducto y desayunar. Pero ¡qué barbaridad! Si hace unos días me cobraron por un desayuno como si estuviera en el mismísimo Ritz, hoy aquí el Ritz se queda en mantillas. Qué sablazo.
Salgo huyendo de la población, no sea que me cobren peaje, y lo hago de nuevo por la carretera A-1701. Eso sí, nada más salir me encuentro con otro repecho tremendo donde leo un cartel: "Puerto de Nogueruelas, cima a 8 km". Este tipo de indicaciones está en cada kilómetro, lo que hace el pedaleo mucho más estresante. Por fin corono el Puerto de Nogueruelas (1.549 m).
Sigo rodando, ahora casi sin pedalear; voy bajando a toda velocidad hasta que, nada más terminar el descenso, veo las indicaciones del Puerto de Linares de Mora. ¡Me cago en la leche, otro puerto! Este viene con desniveles del doce por ciento y ocho kilómetros de longitud, según he leído. Es más o menos como el anterior, pero está catalogado de segunda categoría. Lo bueno es que a tan solo dos kilómetros se encuentra Linares de Mora, donde por supuesto paro para hacer una visita.
Ya en Linares de Mora, sello el salvoconducto y visito el Portal de la Fuente, el castillo, la plaza Mayor y el Portal Alto, además de documentar dos lavaderos. Me está dando mucha pereza continuar con la etapa; solo de pensar que tengo que retomar el puerto me da algo. Pero bueno, hay que armarse de valor y seguir avanzando.
Después de pedalear unos cuatro kilómetros de infarto, paro en el Mirador de Estrellas con la excusa de hacer alguna foto y, de paso, descansar un poco. Tras este respiro, sigo avanzando hasta coronar el Puerto de Linares de Mora (1.669 m); ¡ahí es ná! Esto, sumado al anterior de 1.549 metros... ¡Pues tela marinera!
Sigo con la etapa por la carretera A-1701. El tiempo amenaza lluvia y hay unos nubarrones, truenos y relámpagos tremendos. Tras rodar unos kilómetros, veo el árbol monumental Pino Letrado; aquí paro un momento para respirar un poco y hacer una foto. Después avanzo unos pocos kilómetros más y entro en Mosqueruela.
Aquí lo primero que veo es un lavadero, que por supuesto documento. Después paseo por la población, donde contemplo los portales de Vistorre, del Postigo y de Teruel, además de la Casa Fuerte. Para terminar, en la plaza Mayor, aprovecho que está chispeando un poco para entrar a un bar a tomar un tentempié. Espero que lo de la lluvia no vaya a más.
Sigo rodando por la ya conocida A-1701, pero las indicaciones están algo confusas. No veo la señal hacia La Pobla del Ballestar, que es mi próximo destino, aunque me imagino que no tardará en aparecer. Lo que sí tengo claro es que me estoy metiendo de lleno debajo de la tormenta: se oyen unos truenos tremendos y, de hecho, parece que por aquí ya ha diluviado, porque la carretera y sobre todo los arcenes están muy encharcados. Paro un momento para hacerle una foto a la señal que indica el ocho por ciento de desnivel al que me estoy enfrentando.
Pues bien, llego a un cruce de caminos donde por fin está indicada La Pobla del Ballestar, hacia donde tengo que seguir. Lo que no esperaba es que me tocaría subir otro puerto, y además con un esfuerzo tremendo. Por fin corono el Puerto de Mosqueruela, también llamado Puerto de la Estrella (1.514 m). Con este creo que ya van tres puertos hoy. ¡Tela marinera! Aquí, en lo alto, se encuentra el monumento a la Virgen de la Estrella, patrona de Mosqueruela, de ahí que se le conozca por ese nombre, ya que la Virgen destaca en lo alto de la cima.
Después de estar un buen rato en la cumbre del puerto, rodeado por una niebla fortísima, y tras hacer unas fotos, decido empezar a bajar. Lo hago con la precaución de ponerme el chubasquero y con sumo cuidado por culpa de la niebla y de los pequeños charcos que plagan el asfalto. Ya os diré algo al acabar la bajada... si es que no me he matao.
La niebla ha ido desapareciendo, pero el viento sopla cada vez con más fuerza y la carretera está totalmente encharcada. He cambiado de provincia y ahora pedaleo por la de Castellón, aunque la alegría dura poco: en diez minutos, vuelvo a rodar por la de Teruel. Ya he bajado todo lo que tenía que bajar. Pues bueno, aquí estoy, vivo y pedaleando.
Sigo la etapa por la más que rodada A-1701. En este punto tendría que estar llegando a La Pobla del Ballestar, pero no sé qué ha pasado que no he visto la entrada a la población y me he quedado sin visitarla. Pues nada, unos kilómetros más y ya estoy entrando en La Iglesuela del Cid. Eso sí, hasta el último metro antes de entrar al pueblo es de subida y, para colmo, está chispeando un poco.
Por fin he llegado a La Iglesuela del Cid y, como siempre, lo primero es buscar alojamiento. Lo encuentro en la Pensión Casa Amada. Ya en la habitación, me doy una ducha y descanso un rato. Hoy no toca colada.
Ya más descansado, salgo a visitar la población y me sorprende gratamente ver que hay tres lavaderos, los cuales documento. Paseando por el pueblo, veo el portal de San Pablo, el mirador de la Piedra Seca, las casas Aliaga, Agramut y Guijarro, y el convento de los Paúles. Ya cansado de tanto andar, entro en el único bar que hay abierto; aquí me siento a tomar unas cervezas mientras contesto todo lo que tengo pendiente en las redes sociales.
De vuelta en el alojamiento, subo a la habitación para, como de costumbre, organizar el equipaje y hacer tiempo para bajar a cenar. Ya sentado en el restaurante, me sirven la cena. Toca hacer la foto de rigor para la sección "Grandes Cenas Cicloviajeras" y, acto seguido, la subo a las redes.
Pues bien, el día ha sido agotador, pero me queda la satisfacción de seguir más o menos vivo. Ahora, para terminar la jornada como es debido, me he acercado a una pequeña cafetería y me he sentado en el último rincón para escribir estas notas mientras saboreo un café más que bueno.
Entrando en La Iglesuela del Cid
VER 17.ª ETAPA




































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