Arañuel (3,1 km)
La Alquería (4,5 km)
Montanejos (1,2 km)
Montán (4,8 km)
Caudiel (13,8 km)
Jérica (6,8 km).
Hotel Jérica
Datos de la etapa:
Km. Etapa: 35,12
Km. Total: 1.444,05
Tiempo en movimiento: 2 h 58 m
Tiempo total etapa: 4 h 37 m
Velocidad media: 12,1 km/h
Velocidad máxima: 24,4 km/h
Desnivel acumulado: +621 m / -533 m
Altitud máxima: 895 m
Altitud mínima: 388 m
Como de costumbre, sobre las 6:30 h me levanto y empiezo a reorganizar el desastre de equipaje que tengo esta mañana. Casi toda la ropa que llevaba ayer sigue muy mojada, por lo que tengo que meterla en una bolsa aparte para no humedecer el resto. La ropa de lluvia, aunque también está mojada, me la tendré que poner si es que finalmente me decido a salir.
Mientras organizo todo, la cabeza no me deja de dar vueltas pensando si ponerme en marcha o no. Las previsiones anuncian fuertes lluvias, pero voy mirando de reojo al cielo para ver cómo se presenta el día y me parece que la cosa no es para tanto. Al final me animo a salir; total, un poco más de agua tampoco es para andar con remilgos.
Empiezo a bajar las alforjas y todo el equipaje a la puerta del albergue. Saco la bici, voy acomodando todos los bártulos, dejo las llaves en el lugar indicado y emprendo la marcha. Sin embargo, antes de dejar el pueblo, doy un par de vueltas buscando dónde desayunar, pero me resulta imposible encontrar nada abierto.
Las primeras sensaciones al rodar son de cierta intranquilidad, como si estuviera haciendo algo mal, pero a medida que voy pedaleando, esa desconfianza desaparece. Ya por la carretera CV-20, tras recorrer unos tres kilómetros, diviso un bar a la orilla del vial a la altura de Arañuel y paro a desayunar. Hablando con unos vecinos, me comentan que hoy es un mal día para andar en bici por la tormenta que se viene. También me aconsejan dónde encontrar un lavadero e incluso uno de ellos se ofrece a acompañarme. Tras documentarlo, regreso al bar, recojo la bici y me despido de ellos agradeciéndoles la ayuda.
Reanudo la marcha y, tal como estaba previsto, empieza a caer una fina capa de agua. Sin embargo, al pasar rozando La Alquería, la llovizna se convierte en un auténtico chaparrón; vamos, que cae agua a manta. Tras avanzar unos tres kilómetros más, me veo obligado a refugiarme a la entrada de Montanejos. Lo hago bajo el tejado del lavadero local, oportunidad que aprovecho para tomar unas fotos del interior (del exterior ni pensarlo con la que está cayendo).
Después de estar más de una hora esperando a que amaine, decido continuar. Aunque no ha dejado de llover del todo, ahora lo hace con mucha menos intensidad. Recorridos unos kilómetros más, paso rozando Montán, y aquí llega lo peor: además de toda la lluvia que me sigue cayendo encima, me toca acometer la subida al puerto de Arenillas (900 m).
Una vez coronado el alto, pedaleo unos pocos kilómetros más hasta llegar a Caudiel. Al ver un bar, decido parar a tomar un café con leche calentito, pues estoy helado de frío y calado hasta los huesos; además, necesito un buen descanso. Ya algo más relajado y en calor, vuelvo a darle al pedal, aunque a los pocos metros tengo que buscar refugio nuevamente en otro lavadero.
Prosigo la etapa por la CV-195 mientras voy recordando lo que me comentaron en el camino: que en Jérica hay buenas opciones de alojamiento. Pienso que, si el tiempo sigue así, me quedaré allí. De momento sigo rodando bajo la lluvia y, tras unos siete kilómetros, alcanzo Jérica empapado. Nada más entrar pregunto a un vecino, que me indica amablemente cómo llegar al hotel. Una vez registrado, guardo la bici en un almacén y subo las alforjas a la habitación. Ahora toca el ritual de siempre: una buena ducha caliente y meter toda la ropa en una bolsa que me facilitan en recepción para mandar a lavar. Ya de vuelta en el cuarto, reorganizo el resto del material y me tumbo en la cama a descansar un rato.
Un poco repuesto del cansancio y de tanta lluvia, bajo al bar del hotel y me meto entre pecho y espalda un buen bocata de jamón y queso acompañado de su correspondiente cerveza, lo que me deja como nuevo. Tras la parada reconfortante, salgo a dar una vuelta por el pueblo, ya que parece que la lluvia da una tregua para la visita. Durante el recorrido, documento un lavadero y después contemplo el Portal de San Juan, el primer cinturón de murallas, la Torre Mudéjar de la Alcudia, el Torreón de «La Palacia», el Portal de Santa Ana, el resto del recinto amurallado y el Portal de la Sagrada Familia.
Ya cansado de patear la localidad, de regreso al hotel me detengo en un pequeño restaurante para cenar. Por supuesto, cumplo con el rito e inmortalizo el momento para la sección «Grandes Cenas Cicloviajeras».
De vuelta en el alojamiento, paso por recepción a recoger la ropa ya seca y subo a la habitación para organizarlo todo. Hoy toca vaciar las alforjas por completo e ir secando el equipo artículo por artículo. He tenido que pasar un buen rato secando los zapatos con el secador de pelo. Una vez tengo todo bajo control y recolocado, me doy cuenta de que el cuentakilómetros ha muerto: de momento le sale agua por todas partes, los pulsadores de goma se han desprendido y parece una auténtica fuente. He intentado secarlo con el secador de pelo, pero no hay manera de que resucite. R.I.P.















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