Navajas (8,8 km)
Altura (2,6 km)
Soneja (9,5 km)
Algar de Palancia (7,3 km)
Algimia de Alfara (3,5 km)
Torres Torres (2 km)
Estivella (4 km)
Albalat dels Tarongers (2,3 km)
Petrés (3,2 km)
Sagunto (4,5 km)
Puçol (8,4 km)
La Pobla de Farnals (2,9 km)
Massamagrell (1 km)
Albalat dels Sorells (3,2 km)
Meliana (1,7 km)
Alboraya (3,6 km)
Valencia (6,3 km)
Benetússer (5,1 km)
Alfafar (1 km)
Massanassa (0,5 km)
Catarroja (0,9 km)
Albal (0,9 km)
Beniparrell (1,7 km)
Silla (1 km).
Hostal Moreno.
Datos de la etapa:
- Km. Etapa: 102,64 km
- Km. Total: 1.546,69 km
- Tiempo en movimiento: 7 h 14 m
- Tiempo total etapa: 9 h 50 m
- Velocidad media: 12,9 km/h
- Velocidad máxima: 34,74 km/h
- Desnivel acumulado: +273 m / -770 m
- Altitud máxima: 503 m
- Altitud mínima: -1 m
Buenos días. Hoy es lunes 4, creo. Son las 6:20 y ya estoy liado reorganizando el equipaje, la ropa seca y los zapatos; en fin, dejándolo todo a punto para un nuevo día. Ahora bajo a desayunar a la cafetería —que va incluido en el precio— y, después de comerme una pavía, subo a la habitación para empezar a bajar bártulos a la puerta. Saco la bici del almacén donde ha pasado la noche y, con todo listo, me pongo en marcha para iniciar la etapa.
La mañana se presenta bastante gris. Mire donde mire hay nubarrones y, por desgracia, en la dirección que me toca llevar hay unos cuantos. Solo espero que no se repita lo de ayer. De momento voy pedaleando por la CV-2330 hasta que, a los tres kilómetros, conecto con la Vía Verde de Ojos Negros. Lo primero que me encuentro son unas flechitas de madera que marcan los pueblos, así que cruzo los dedos para no volver a liarme como me pasó al intentar entrar en Teruel o en La Puebla de Valverde.
Por ahora el pedaleo es tranquilo, casi todo llaneando. Paso por el mirador del Regajo, con buenas vistas al embalse, y enseguida me meto en el primer túnel. Está completamente a oscuras y casi me cuesta un disgusto: he entrado con demasiada inercia, me he quedado a ciegas por un segundo y por poco me la pego. Salvado el primer susto del día, continúo hasta el mirador de Navajas.
Sigo por la Vía Verde y paso rozando Navajas, aunque no llego a entrar por uno de los tantos despistes que acumulo. Como curiosidad, cruzo por el “puente donde se cayó la burra y no se mató”. Un poco más adelante llego a Altura, me doy una vuelta por sus calles y retomo la Vía Verde. Pero la alegría dura poco: empieza a chispear. Ojalá que la cosa no vaya a más y no termine diluviando como ayer, que casi salgo nadando.
En este punto voy pedaleando totalmente a ciegas: no sé a qué velocidad voy, ni cuántos kilómetros llevo, ni las pulsaciones, ni nada de nada. En resumen: “Españoles, el cuentakilómetros ha muerto”.
Para colmo, el tiempo termina de complicarse y el xirimiri da paso a una lluvia más seria. Viendo que arreciaba, me he parado a ponerme el dichoso traje de agua... que ya no sé ni para qué me lo pongo, porque acabo calado igual.
Sigo rodando y, tras diez kilómetros, entro en Soneja. Me he acercado a una farmacia a comprar paracetamol y un par de cosas más, y la farmacéutica, muy amable, me ha indicado dónde encontrar un par de lavaderos. Tras documentar los lavaderos, aprovecho para ver la iglesia de San Miguel, el antiguo matadero, la ermita del Calvario, el acueducto de El Arco y, ya a la salida, un puente medieval sobre el río Palancia.
Continúo por la N-234 hasta que, justo antes de cruzar por debajo de la A-23, me desvío a la izquierda por un camino. A los pocos kilómetros conecto con la CV-221 y, tras pasar un puente sobre el Palancia, me planto en Sot de Ferrer: un pueblo que no llevaba apuntado en el rutómetro, pero que el destino ha querido que visite.
La anécdota del día ha sido en el Ayuntamiento de Sot de Ferrer, donde no me han podido sellar el salvoconducto porque no encontraban el cuño físico (aunque al menos lo he arreglado con el sello digital). Allí he visitado la iglesia de la Concepción, la ermita de San Antonio, el molino del Señor y, justo al salir del casco urbano, he dejado documentados cuatro lavaderos más.
Al salir del pueblo retomo la Vía Verde y, a los pocos metros, ¡por fin cruzo a la provincia de Valencia! Ya voy sintiendo Murcia más cerca. Hay que decir que este tramo no tiene nada que ver con los de Teruel o Puebla de Valverde; no es que sea una maravilla, pero se deja rodar bien y está medianamente señalizado. Ahora mismo veo carteles hacia Sagunto y Barracas. La única pega —siempre hay un "pero"— es que las indicaciones para tomar los desvíos hacia los pueblos brillan por su ausencia.
Pedaleando por la Vía Verde, llego a Gilet y decido entrar a dar una vuelta. Ha sido la única población con un cartel claro de salida (ponía "Gilet 0,6 km"). En cambio, había otros pueblos que sí llevaba marcados en el rutómetro y que me he tenido que saltar simplemente porque no vi ningún cartel para desviarme: Algar de Palancia, Algimia de Alfara, Torres Torres, Estivella, Albalat dels Tarongers y Petrés. Y para rematar la jugada, vuelve a chispear justo ahora que me había quitado el traje de lluvia hace un rato. Toca ponérselo otra vez.
Tras rodar estos últimos kilómetros llego al cruce donde indican Sagunto a 1,5 km, pero también señala que hacia la derecha continúan el Camino del Cid y la EuroVelo 8, marcando Puçol a 5 km y Valencia a 27 km. Sin pensármelo mucho, pongo rumbo a Puçol, saltándome Sagunto para intentar recuperar algo del tiempo perdido con el agua.
Por el camino me entra una llamada de un tal Manolo que me sigue por redes sociales para preguntarme por la ruta. Le pido disculpas y le digo que me llame a partir de las 20:00 h, que ya estaré instalado en el destino. Al comentarle por dónde voy, me aclara que este tramo es la famosa Vía Churra.
Avanzando por la Vía Churra, entro en Puçol. Lo primero que veo es un supermercado y entro para comprar provisiones, entre ellas una ración de macarrones que me la como allí mismo con una cerveza bien fría y un buen café para rematar. Con las pilas cargadas, doy un paseo para ver la iglesia de los Santos Juanes, la muralla del Jardín Botánico y La Torreta. Al salir del pueblo me sorprende gratamente ver cómo la señalización de la Vía Churra y la del Camino del Cid van de la mano, tanto en carteles como en el suelo. Imposible perderse.
(Nota de edición: Desde que he salido de Puçol hasta que llego a Silla se abre un auténtico agujero negro en el diario de a bordo. Pierdo las notas del cuaderno e incluso casi todas las fotos de ese tramo. Cualquiera diría que me abdujeron al dejar atrás Puçol y me teletransportaron directamente a Silla... Sé que salí siguiendo los mapas del Camino del Cid y la Vía Churra, y al consultar el track de Wikiloc veo que he atravesado La Pobla de Farnals, Massamagrell, Albalat dels Sorells, Meliana, Alboraya —de donde milagrosamente conservo una foto—, Valencia —de donde me quedó alguna más—, Benetússer, Massanassa, Catarroja, Albal y Beniparrell. Pero si os soy sincero, no logro entender qué es lo que ha pasado).
Para cerrar este día tan estrambótico, he bajado a la cafetería del hostal. Sentado en una mesa apartada, a resguardo de miradas de otros planetas, me dedico a reconstruir estas notas (al menos las que no se han evaporado) mientras me deleito con un magnífico café.
VER 21.ª ETAPA


























No hay comentarios:
Publicar un comentario