lunes, 11 de febrero de 2013

CRONICA I RUTA DEL GRAFFITI



CRONICA I RUTA DEL GRAFFITI
                                                                  (Texto de Agustín Cayuela)
 
Jardineros y graffiteros son los únicos que embellecen nuestra ciudad”
Frase anónima escrita sobre una pared de Murcia.
 Como es costumbre nos reunimos todos a las 9.30 h en la puerta del Hospital General. En ella coincidimos los mismos de siempre y alguna que otra cara nueva y rostros que comienzan a ser asiduos a nuestras convocatorias.
 Para abrir boca, tras cumplir con el ritual de la foto de grupo, quien se iba hacer cargo de guiarnos en esta jornada, nos esbozo el recorrido a seguir durante la misma y seguidamente montamos en nuestras bicis y comenzamos nuestro periplo. 
 Aproximadamente unos 30 “bicicleteros” nos embarcamos en esta aventura (por aquello de que las condiciones climáticas en los días anteriores no habían sido muy alentadoras) y lentamente nos dirigimos hacia nuestra primera parada. 
 En esta primera parada también pudimos localizar y contemplar otra modalidad más complicada de identificar como es el graffiti hecho en base a plantilla. Ya en esta primera parada los participantes pusieron a prueba la “sapiencia” de nuestro guía.    
 Seguidamente, nos dirigimos hacia la plaza de la Merced, más concretamente, a uno de los laterales del Colegio Mayor Universitario de las Hermanas Oblatas, donde se nos presento  una composición en mural que responde a una intención institucional, acorde con el ideario de la orden religiosa  anteriormente mencionada. El personal se iba animando poco a poco e incluso se empezaba a diferenciar elementos ya mencionados. 
 Sobre el mural pudimos comprobar una de las prácticas habituales en el mundo del graffiti como es la de “machacar” la obra de un autor por otros con la intención de que esta prevalezca sobre la original, lo cual en este caso, dado el motivo del mural, es bastante lamentable.
  En la misma manzana, nos esperaba uno de los platos fuertes de esta ruta, el cual tuvimos que descubrir  a través de observación de lo que teníamos alrededor nuestro, tras invitarnos el guía a pararnos en medio de la calle José Tapia Sans, pues la obra en cuestión no se encontraba a ras de suelo  sino que para nuestra sorpresa la podéis observar suspendida ya que se encuentra dibujada en la fachada de uno de los edificios que conforman el complejo universitario residencial de las Hermanas Oblatas. 
Esta pieza, impactante, no solo por su ubicación, es de un artista murciano cuyo seudónimo es Sam3. Dicho autor, según nos informaron, dada la calidad y distinción de su obra cuenta con un reconocimiento cada vez más amplio no solo a nivel murciano sino que en estos últimos años su proyección ha logrado traspasar nuestras fronteras cuestión que viene refrendada por el  hecho de que algunas de sus obras ya hayan sido plasmadas sobre la superficie de “lienzos callejeros”  de primer orden (p.e: Muro de separación de los territorios ocupado por Israel a Palestina, Muro de división zona protestante, zona católica en Belfast, fachadas de Lisboa, considerada una de las capitales del graffiti a nivel del continente).
 Tras su visión, continuamos la ruta dirigiéndonos hacia la Avenida Juan Carlos I donde pudimos contemplar el uso del graffiti con intención comercial siendo el motivo del mismo la BICICLETA utilizado para publicitar un taller de las dos ruedas ubicado en esta Avenida. 

En compañía de un sol que prometía, nos encaminamos hacia nuestra siguiente parada, la pista de skate situada en la convergencia de la Avenida de los Pinos con la JC1, sirviéndonos para ello, de un tramo de “carril bici fantasma” por denominarlo de alguna manera.
 Una vez estuvimos dentro de este equipamiento, pudimos ver lo que supone una de las modalidades más utilizadas en el mundo del Art Graffiti. En este lugar nos encontramos infinidad de firmas o tags cuyo único objeto es la de señalar la presencia del autor en ese lugar.
En esta instalación también pudimos visualizar uno de los principios fundamentales que mueve a los que participan de esta forma de expresión callejera pues algunos de ellos a lo largo de estos años se han ido encaramando a las estructuras colindantes para dejar su huella en los sitios más complicados. 
 La salida de nuestro casco urbano se aproximaba cada vez más, pero antes hicimos un “mini stop” en la plaza del Pabellón de Deportes Príncipe de Asturias, para quedarnos boquiabiertos al comprobar  la contribución que desde la Oficina de la Bici Municipal se hace a la difusión y potenciación del uso de la bici sirviéndose de este tipo de expresión artística.
 Obsérvese y que cada cual saque sus propias conclusiones, pero permítasenos indicar que los logros conseguidos por dicha oficina a día de hoy son equiparables al tamaño de las “mini bicis” que recoge la foto que aquí os colgamos.
 Una vez superados nuestra perplejidad, rozando el estupor, por el carril bici de la Avenida JC1 nos dirigimos hacia su trazado superior y por una perpendicular a la misma conectamos con la  avenida de acceso a Espinardo. Tras recorrer una corta distancia por ella nos desviamos en dirección a la rotonda situada en las proximidades del ALDI del Ranero, donde tomamos la Senda de Granada para abandonar el casco urbano.
 Para recorrer este tramo periurbano la Secretaría Técnica de Murcia en Bici ha interconectado varios trazados ya utilizados en la realización de otras convocatorias así como tramos de varias vías amables lo cual nos ofreció la posibilidad de disfrutar de una pedalada tan tranquila como sugestiva.
  En su primera parte, transitamos desde la Albatalia, pasando por la Arboleja, hasta la mota del rio circulando principalmente por avenida (o antigua carretera) de La Ñora. Llegados a este punto (primer puente sobre el rio por el carril bici) cruzamos el Segura para buscar el trazado de la Vía Amable Murcia-Alcantarilla.
  Ya iba siendo hora de almorzar y así lo hicimos en La Terraza del Sol situada en la pedanía de La Raya. Una media horita muy bien aprovechada para reponer fuerzas y departir sobre aquellos asuntos que nos ocupan a los que disfrutamos de tanto gustito entre las piernas.
 Con las baterías recargadas, reiniciamos nuestra marcha desde La Raya en dirección a la Central Logística de Mercancías que ADIF (antigua RENFE) tiene en las inmediaciones de Alcantarilla. En este complejo pudimos percatarnos hasta qué punto el carácter subversivo asociado al graffiti se puede hacer evidente, pues la carrocerías de los trenes estacionados en la misma están plagadas de tags. 
 En esta ocasión, el guía de la ruta, nos comento que todo el que quiere ser alguien en el mundo del graffiti ante una instalación de este tipo, no es nadie si no deja su autógrafo en ella y que tan a pecho se lo toman alguno de ellos que incluso se han atrevido  a “graffitear” los vagones que en un momento dado estaban estacionados  en el interior de las naves que la empresa tiene para la reparación de las unidades ferroviarias.
 Tras abandonar el apeadero de mercancías y subirnos a nuestras maquinas, comenzamos el regreso a Murcia sin escalas, inicialmente, paralelos a las vías del tren hasta Nonduermas y, posteriormente, tras conectar a través de carriles, por la carretera de San Ginés. 
 De regreso al casco urbano de nuestra localidad, nos dirigimos desde Barriomar hasta el Polígono de San Pio próximo a Ronda Sur, accediendo a esta zona a la altura de Vera Messeguer.
 En ese momento, se unió al grupo una participante de lujo, una cicloturista en ciernes, que aun abrumada por el recibimiento tan cariñoso que se le dispenso y falta de “frenos”, no dudo, con tan solo 4 primaveras, en ponerse al frente de la “masa biciclista” para acompañarnos en las dos últimas paradas a realizar antes de dar por finalizada nuestra ruta.

 En esta zona de Murcia se encuentra situada una de las mayores concentraciones de Art Graffiti dentro del núcleo urbano, siendo su principal manifestación, la existencia del denominado Street Museum iniciativa artística callejera impulsada por el colectivo 450 DOOM. 
 Dicho Museo al aire libre alberga diversa obras de un elevado rango artístico tanto en lo expresivo como en lo técnico en tres localizaciones muy próximas entre sí. 
 Piezas cuyo descubrimiento supuso un broche de oro a una mañana de lujo y, por encima de todo, un motivo más que justificado para el reconocimiento tácito de la distinción creativa de los que en su momento sostuvieron los botes para lograr plasmar su inspiración sobre tales lienzos de hormigón y cemento.   

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