4ª Etapa – 18 de abril de 2026 / San Esteban de Gormaz – El Burgo de Osma (86,83 Km)
Poblaciones de paso:
Soto de San Esteban (7 km)Langa de Duero (12 km)
Castillejo de Robledo (11 km)
Valdanzo (13,5 km)
Miño de San Esteban (5,5 km)
Aldea de San Esteban (8,5 km)
San Esteban de Gormaz (5,5 km)
Pedraja de San Esteban
La Rasa
El Burgo de Osma (12,5 km).
Hotel Río Ucero
Datos de la etapa:
• Km. Etapa: 86,83
• Km. Total: 326,19
• Tiempo en movimiento: 6 h 25 m
• Tiempo total etapa: 8 h 49 m
• Velocidad media: 14,2 km/h
• Velocidad máxima: 46,0 km/h
• Desnivel acumulado: + 516 m / – 489 m
• Altitud máxima: 1.036 m
• Altitud mínima: 832 m
Bien temprano empiezo a dar vueltas en la cama hasta que, sobre las 6:30 h, decido levantarme. Toca comenzar con el ritual de todos los días: asearme, organizar minuciosamente las alforjas, montarlas en la bici y dejar el alojamiento, en esta ocasión, sin desayunar.
La etapa de hoy es un tanto peculiar. Salgo de San Esteban de Gormaz para realizar un trazado circular que me traerá de vuelta al mismo punto, antes de continuar hacia El Burgo de Osma. Es lo que se conoce como el Anillo de “La Afrenta de Corpes”.
Pues bien, no he podido empezar mejor: ¡he salido en dirección contraria! Menos mal que me he dado cuenta cuando apenas llevaba pedaleados unos 500 metros. Tras corregir el rumbo, avanzo por la carretera N-110, aunque enseguida me desvío por la SO-P-4009.
Continuando por esta misma vía, tras rodar unos 7 kilómetros, llego a Soto de San Esteban. Recorro sus dos únicas calles y, al no ver nada destacable, me paro a charlar con la única persona que me cruzo en el camino. Me cuenta que quedan muy pocos vecinos en el pueblo y que él está allí solo porque se le ha averiado el tractor. Tras un rato de agradable conversación, me indica por dónde continuar y nos despedimos.
Sigo rodando con dirección a Langa de Duero por la SO-P-4009 hasta que, a los doce kilómetros, me desvío por la SO-P-4004. En unos cientos de metros entro en Langa de Duero; aquí aprovecho para fotografiar su torre, que está medio en ruinas, y poco más. Al salir de la población, me llaman la atención algunas fachadas interesantes y cruzo el precioso puente medieval de 12 ojos sobre el río Duero.
Continúo pedaleando, pero pronto me toca parar para quitarme el cortavientos porque el calor empieza a apretar. En ese momento coincido con un ciclista que me aconseja que me lo tome con calma, advirtiéndome de que hasta Castillejo hay unos repechos tremendos. ¡Qué gracioso el tío! Lo malo es que tenía toda la razón: he tenido unas subidas imposibles.
Por fin alcanzo Castillejo de Robledo. Aquí aprovecho para sellar el salvoconducto y fotografiar unas antiguas zonas habilitadas para lavar la ropa junto a un riachuelo. Callejeando por el pueblo descubro la alcazaba árabe (también en ruinas) y la iglesia. En su interior alberga unos murales que relatan la afrenta de los infantes de Carrión a las hijas del Cid; un episodio que también aparece grabado en una piedra del pueblo y que, por cierto, da nombre a esta etapa.
Aquí me ocurre una anécdota de lo más curiosa. Tras recorrer sus calles sin cruzarme con un alma, me detengo junto al ayuntamiento porque se escucha música a todo volumen procedente de un bar situado en los bajos. Entro y compruebo que está completamente desierto. Después de pasar un buen rato dando voces para ver si salía alguien, no me queda más remedio que marcharme de allí sin ver a nadie.
Retomo la etapa, ahora por la carretera SO-P-4004. Al rodar de nuevo sobre asfalto el pedaleo se vuelve mucho más cómodo y avanzo tranquilamente hasta Miño de San Esteban. En este pueblo fotografío un lavadero que, por desgracia, se encuentra totalmente abandonado. Curiosamente, recorriendo la localidad me entero de que de aquí es el creador de una cuenta que sigo en Instagram: "Un frontón, un pueblo". Así que, a modo de broma, le hago una foto al frontón local para enviársela.
Como ya es costumbre, sigo pedaleando por la SO-P-4004 hasta entrar en Aldea de San Esteban. Al igual que en los anteriores pueblos, no se ve a nadie por la calle. Recorro sus rincones, hago unas fotos a la iglesia y visito el "Rincón de Paco", una bonita muestra de construcción tradicional que cuenta con un pozo de piedra y una bomba de agua manual.
Sigo rodando y cambio de tercio: tomo la N-110. Después de transitar por tantas carreteras locales, esta vía me parece una auténtica autovía. Tras pedalear unos seis kilómetros, estoy de nuevo en el lugar de partida: San Esteban de Gormaz.
He completado por fin el anillo de “La Afrenta de Corpes”. Ya solo me queda poner rumbo a El Burgo de Osma para rematar la jornada. Alguien en el pueblo me aconseja que, en vez de ir por la aburrida N-110, tome una pequeña carretera local que pasa por Pedraja de San Esteban, para enlazar desde allí con la carretera de La Rasa-Osma. De esta forma cruzaré La Rasa antes de llegar al destino. Decido hacerle caso; aunque el recorrido es un poco más largo, ganaré en tranquilidad y disfrutaré de un paisaje mucho más bonito.
Empiezo a pedalear por la SO-P-4024 hasta entrar en Pedraja de San Esteban, donde hago algunas fotos y localizo otro lavadero. Salgo del pueblo por la carretera SO-160 y, tras unos kilómetros, entro en La Rasa, una población volcada por completo en el cultivo de manzanas y la producción de sidra. Según parece, cuentan con la plantación de manzanas más grande de Europa.
Desde La Rasa tomo la carretera SO-P-4123 y, tras devorar los últimos kilómetros, entro triunfal en El Burgo de Osma. Lo primero es buscar alojamiento. La referencia que traía apuntada era el albergue La Dehesa, pero resulta que hace tiempo lo reconvirtieron en un centro para refugiados internacionales, así que me toca improvisar. Después de preguntar en un hostal que resulta estar completo, encuentro habitación en un hotel.
Una vez instalado, se repite la historia de cada final de etapa: ducha, lavar la ropa a mano y descansar un rato. Más tarde salgo a pasear y visitar la población. Hay muchísimo que ver, no por nada está declarada Bien de Interés Cultural. De regreso al hotel, compro algo de cena para dar buena cuenta de ello en la habitación.
Ya mucho más tranquilo y relajado, bajo a la cafetería del hotel a tomarme un café mientras escribo estas notas.
VER 5ª ETAPA


























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